TOXINA BOTULÍNICA

Cada vez que sonreímos, fruncimos el ceño o levantamos una ceja, comunicamos nuestras emociones a quienes nos rodean. Pero con el tiempo, las pequeñas contracciones musculares que hacen posible la expresión conducen eventualmente a líneas y arrugas. Estas arrugas relacionadas con el movimiento son algunos de los signos más frustrantes de la edad, ya que son difíciles de prevenir y tratar.

Ahí es donde entra la Toxina botulínica tipo A: este inyectable aprobado por la FDA y CE suaviza maravillosamente las arrugas dinámicas en la cara, y el tratamiento solo toma unos minutos. Si desea suavizar las patas de gallo o las líneas del entrecejo, la toxina botulínica es altamente versátil y se puede personalizar según sus necesidades.

¿Cómo funciona?

En el mundo de los inyectables, la toxina botulínica se considera un “neuromodulador”. Contiene una sustancia natural, llamada toxina de Clostridium botulinum tipo A, que se ha producido y refinado en un laboratorio; que cuando se inyecta en los músculos debajo de las arrugas faciales, debilita la capacidad del músculo para contraerse.

Los músculos pueden relajarse, lo que suaviza gradualmente las arrugas y líneas. Las inyecciones populares de neuromoduladores incluyen Botox®, Dysport® y Xeomin®. Sus formulaciones difieren ligeramente, pero todas funcionan de manera similar, duran la misma cantidad de tiempo y tienen el mismo perfil de seguridad.

La Toxina Botulínica en medicina estética se utiliza comúnmente para tratar lo siguiente:

  • Surcos entre las cejas (líneas glabelares)
  • Líneas horizontales en la frente
  • Patas de gallo
  • Bandas verticales del cuello
  • “Bunny lines” en el dorso de la nariz
  • Bruxismo (rechinar los dientes)
  • Sonrisa gingival (gummy smile)

¿Es la Toxina Botulínica adecuada para usted?

La aplicación de la Toxina Botulínica es un procedimiento mínimamente invasivo, por lo que es un tratamiento adecuado para la mayoría de los hombres y mujeres que buscan rejuvenecimiento facial. Los candidatos ideales para la toxina botulínica incluyen aquellos que desean una solución no quirúrgica para las líneas y arrugas rebeldes.

Para mayor comodidad, este tratamiento toma solo unos minutos de su día para realizarlo, por lo que es la opción perfecta para los estilos de vida ocupados. Y como no se requiere anestesia, hay poco o ningún tiempo de inactividad, lo que le permite reanudar sus actividades habituales.

Los pacientes que buscan un rejuvenecimiento completo pueden querer considerar inyectables adicionales que complementen los efectos de la Toxina Botulínica. Si bien los neuromoduladores son excelentes para el tratamiento de arrugas relacionadas con el movimiento, los rellenos dérmicos como Juvederm®, Restylane ®, Belotero®, Teoxane® pueden mejorar depresiones profundas de la piel, como pliegues nasolabiales y líneas de marionetas. También pueden restaurar la plenitud de los labios y ciertas áreas de la cara que carecen de volumen. En su consulta para aplicación de toxina botulínica, la Dra. Mónica Rizzo lo ayudará a explorar las mejores opciones para alcanzar sus metas estéticas.

Preguntas Frecuentes

El tratamiento se lleva a cabo a través de la infiltración en el músculo, mediante pequeños pinchazos, prácticamente imperceptibles, con una aguja muy fina.

En la mayoría de los casos, se requieren menos de 15 minutos para realizar las inyecciones de Toxina Botulínica.

Los resultados no suelen ser inmediatos, sino que se producen de manera paulatina durante la semana posterior al tratamiento, por lo que habitualmente se realiza una revisión a las 2 semanas del tratamiento inicial para corregir las irregularidades que hayan podido quedar.

Es típico que los pacientes presenten hematomas, enrojecimiento e hinchazón moderados en las áreas inyectadas, pero estos efectos secundarios desaparecen rápidamente. Además de estos efectos secundarios temporales, la aplicación de toxina botulínica no requiere tiempo de inactividad.

Este efecto se comienza a manifestar a los tres días aproximadamente de ser inyectada. Su duración es de 4-6 meses, siendo lo recomendado realizar 2-3 tratamientos anuales para mantener un aspecto siempre joven.